
Una vez más, el Partido Popular ha dado una lección a todos aquellos que solo pretender hundir la única y verdadera alternativa de gobierno que hay en España. Propios y ajenos se han dedicado de forma continuada a dinamitar los pasos que ha ido dando el PP.
Todo ello, cuando la situación económica nos ha dado mayor responsabilidad frente a los españoles, que han visto como desde el gobierno no se hacía nada para intentar paliar los dados tan desastrosos de su gestión. Desde el primer momento el PP estuvo a la altura de las circunstancias, presentando medidas concretas para defender los intereses de las familias españolas, ideas para poder dar impulso a autónomos y fortalecer a las pymes. Zapatero solo ha conseguido multiplicar el número de parados, dilapidar los fondos de la seguridad social y los de cohesión, ha propiciado el malestar más profundo entre comunidades desde que hay autonomías, ha creado conflictos donde no los había y encima pretende que los españoles se crean su discurso cargado de talante que solo nuestra mentiras y más mentiras.
Zapatero, pensaba que los españoles somos tontos o no nos enteramos de lo que pasa y aquí esta la muestra. En Galicia el PP ha arrasado en las urnas, desplazando de la gestión de la Xunta a personajes que solo gastan y nada invierten en Galicia. Touriño ha dilapidado la gran gestión del Partido Popular en Galicia y evidentemente los gallegos han hablado. Es una época complicada, pero de lo que no cabe la menor duda, es que Nuñez Feijó gobernará con austeridad y con cabeza pensando en los gallegos.
Otro ejemplo trascendental en la política española, es el más que probable fin del nacionalismo vasco. Un hecho histórico que será realidad gracias al Partido Popular, un resultado más que aceptable en estas elecciones, nos va a permitir ser la llave de un gobierno moderno, donde el nacionalismo excluyente de Ibareche no tiene cabida alguna. Un nuevo gobierno que permitirá dar respuesta a tantas y tantas demandas de la sociedad vasca. Una nueva forma de ver la política con renovada ilusión y con una responsabilidad sin precedentes para devolver a un pueblo como el vasco la luz.
La próxima parada es la Moncloa y todo ello gracias a los miles de votantes que harán posible tan esperado cambio.










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